Uno de los errores más comunes al empezar una tesis es creer que los antecedentes son un resumen de libros antiguos. En realidad, son el sustento científico que demuestra por qué tu investigación es innovadora y necesaria en la actualidad.
Si tu asesor te reclama que tus referencias son obsoletas o que no tienen relación directa con tus variables, esta guía te mostrará cómo seleccionarlas y redactarlas con rigor científico.
¿Qué son los antecedentes y cómo clasificarlos?
Los antecedentes representan el estado del arte de tu problema de estudio. Se dividen principalmente en dos categorías clave que debes incluir obligatoriamente:
- 1. Antecedentes internacionales: Estudios de nivel global o de otros países que abordan el mismo fenómeno o variables similares.
- 2. Antecedentes nacionales y locales: Investigaciones desarrolladas en tu país o región que reflejan la realidad contextual cercana a tu tesis.
Estructura perfecta para cada antecedente
1. Los datos del autor y año
Comienza citando formalmente al autor, el año de publicación y el título exacto de la investigación previa.
2. El objetivo y la metodología
Explica brevemente qué buscaba el autor (objetivo general) y qué método utilizó (enfoque, tipo, diseño, población e instrumento de medición).
"Un buen antecedente no se cuenta por su extensión, sino por la precisión con la que conecta sus resultados con tus propias variables."
3. Las conclusiones principales y su aporte
Finaliza indicando qué descubrieron y de qué manera ese hallazgo justifica o se diferencia de tu propuesta de investigación actual.
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Optimiza tu búsqueda en InvestigaYaLa regla de oro de los 5 años
Procura que al menos el 80% de tus antecedentes no tengan una antigüedad mayor a 5 años, salvo que se trate de una teoría clásica fundamental. Esto le dará vigencia y alta validez científica a tu tesis ante cualquier jurado exigente.